domingo, 5 de febrero de 2012



TRADICIÓN Y RENOVACIÓN
Por Ione Szalay

A lo largo de este libro hemos pensado en varias oportunidades el tema de la tradición y la renovación. Habíamos dicho que la Kabaláh conjuga ambos elementos simultáneamente, elementos conservadores y revolucionarios. Ahora entraremos en detalle en este sutil y profundo tema, que según nuestro entender, conforma uno de los problemas cruciales de la modernidad en la espiritualidad occidental.
Pero veamos como define el filósofo alemán Habermas, en un comentario sobre Guershom Scholem, a la tradición.

 “La verdad puede irrumpir también en la tradición haciendo saltar su continuidad. El concepto de tradición puede dar cobijo lo mismo a revoluciones que a restauraciones, despojando lo que en otros tiempos llamábamos tradición en su carácter dogmático”. [1]

La tan controvertida y confusa ruptura de la tradición implica una desviación de la norma o una práctica más allá de toda norma. Es la toma de un camino paralelo, no regulado. Pero esta práctica paralela se considera a la vez como parte fundamental del desarrollo de una cultura.
Lo anómico (nómico es la ley, las normas) son prácticas o tendencias no contempladas o reguladas por la práctica halájica o legislativa judía.

“Lo anómico está lejos de ser sinónimo de prácticas ajenas.
A pesar de que algunas técnicas anónimas pueden de hecho surgir de fuentes no judías, otras eran practicadas por místicos judíos antiguos pero no pasaron a formar parte de la forma de vida halájica”.[2]

Según Guershom Scholem [3] “toda mística posee dos aspectos fundamentales que se contradicen o se complementan: uno conservador y otro revolucionario”.
Todo estudiante de la Kabaláh siempre se enfrenta a este desafío y crisis. Ambas fuerzas generan una tensión que posibilita la revelación dinámica de la Kabaláh y su actualización. Todo tiene un sentido.
Sin embargo, continuando con el profesor Scholem: “...estos místicos parecen redescubrir desde su punto de vista las fuentes (verdaderas) de la autoridad tradicional”.
Es por ello que se dice que: “la mística es verter una y otra vez el vino nuevo en odres viejos”.  Es decir, el origen de la tradición es la revelación, pero asimismo, la forma como la revelación se expresa y se mantiene a lo largo del tiempo, es a través de las tradiciones. Y esto no solo se da en la Kabaláh sino en la cultura general de Occidente.

Abraham Isaac Kook en su obra “Luces de santidad” nos enseña:

“Una epifanía nos permite percibir la Creación no como algo acabado sino en constante devenir, evolucionar, ascender. Ello nos transporta de un lugar donde no hay nada nuevo a un lugar donde no hay nada antiguo, donde todo se renueva, donde el cielo y la tierra se regocijan como en el momento de la Creación”




[1] Habermas, Jürgen, “Perfiles filosóficos-políticos”, Madrid, Taurus, 1975.
[2] Moshé Idel, “Kabbalah: New Perspectives”, New Haven y Londres: Yale University Press, 1988.
[3] “La Cabalá y su simbolismo”, Capítulo: La autoridad religiosa y la mística, Raíces, Buenos Aires, 1988.